La representante de la empresa portuaria aborda los avances del proyecto, los beneficios que traería para Antofagasta y el trabajo colaborativo entre los distintos países.
En el marco del desarrollo de nuevas rutas para el comercio de América Latina, la construcción de un trazado que una el Oceáno Atlántico y el Pacífico que cruce diversos países del continente se ha planteado en diversas cumbres como una forma de unir a las naciones y promover el desarrollo económico.
De esta forma, en el Foro de Integración del Corredor Bioceánico de Capricornio realizado en 2022 se oficializó la iniciativa entre Argentina, Brasil, Chile y Paraguay como miembros de un proyecto que facilitará el comercio y la mejora en la conectividad entre los países.
En esta entrevista, Karla Sepúlveda, subgerenta de Vinculación y Comunidades del Puerto Antofagasta explica la importancia del proyecto, las inversiones realizadas y la colaboración entre las naciones involucradas.
¿Qué rol cumplirá el puerto de Antofagasta dentro del corredor oceánico?
El rol del puerto de Antofagasta en el Corredor Bioceánico es estratégico y tiene que ver con la conectividad e infraestructura que tenemos para la ruta del proyecto. Tenemos salida directa hacia Asia-Pacífico y contamos con la experiencia del Tratado de Paz y Amistad con Bolivia en un mini corredor bioceánico ubicado en la zona de Portezuelo.
En ese sentido, Puerto Antofagasta claramente es un eslabón. Sin nosotros o ninguno de los puertos de la zona norte se podría. Somos complementarios y por ello queremos impulsar un complejo portuario que no solo responda a la demanda del Corredor Bioceánico, sino también a las necesidades de la región.
¿Cuál es la relevancia del Corredor Bioceánico para la ciudad y la región?
Es importante porque el Corredor Bioceánico va a generar nuevos empleos para la región. Además, se generará una integración económica con Brasil, Argentina y Paraguay que traerán al puerto cargas extranjeras, pero que saldrán con referencia chilena.
No solo vamos a estar exportando minerales como el cobre, sino también alimentos como la carne de res brasileña o productos de las grandes tiendas que ya no tendrán que pasar por San Antonio y los podrán traer directo hacia Antofagasta. Esta oportunidad nos abre la posibilidad de aumentar nuestro comercio exterior y mejorar la logística regional.
En este sentido, ¿qué inversiones ha realizado Puerto Antofagasta para adaptar las instalaciones?
Por una parte, tenemos el Molo de Abrigo que aumentará su extensión en 85 metros diagonales hacia el mar. El cambio climático es feroz y ha limitado el funcionamiento del puerto. Así que esta inversión que será de US $1 millón por cada metro construido permitirá disminuir hasta en un 90% los días en que el puerto permanece cerrado.
El segundo proyecto es el desarrollo de una zona de desarrollo logístico en La Negra que responderá a la nueva demanda proveniente del Corredor Bioceánico. Actualmente se encuentra finalizada su primera etapa y esperamos que pronto comience la segunda parte de su construcción. También contamos con la ampliación de la tercera fase del antepuerto Portezuelo que contará con mayores servicios para los camioneros y mejores estándares de seguridad.
Con esto, esperamos que el puerto se vuelva más tecnológico, sustentable y sostenible en el tiempo y ayude al desarrollo de la región.
¿Qué desafíos se presentaron en materia de sostenibilidad?
El tema medioambiental y la relación con las comunidades.
Somos un referente a nivel nacional en revertir situaciones medioambientales luego de ser tachados como el puerto que más contaminaba y tuvimos que salir a defendernos para demostrar lo contrario porque no era así. Hemos logrado mitigar los efectos que causamos con una cuantificación de la huella de carbono, el sistema de economía circular y el manejo de los residuos.
Si decimos que reducimos el impacto medioambiental debemos demostrarlo y lo podemos lograr a través de un trabajo coordinado con las diversas comunidades para mantenerlas siempre informadas y participativas con el puerto. Es algo que ya hacemos, pero que queremos profundizar.
¿Con qué comunidades han trabajado para resolver el impacto medioambiental?
Con muchas comunidades y ahí ha sido fundamental trabajar con la autoridad. El gobernador regional, Ricardo Díaz, encabezaba movimientos anticontaminación y hoy trabajamos a la par hasta el punto de que hemos firmado un convenio de colaboración por el Corredor Bioceánico.
Pero también, trabajamos con las universidades y centros de investigación, establecimientos educacionales, fundaciones y agrupaciones de la sociedad civil con el fin de contar con la visión de todos los actores que se involucran en el proyecto.
¿Cuándo se espera que el puerto reciba las primeras cargas del Corredor Bioceánico?
Cuando se concreten las obras de otros países que aún no están listas. La pelota no la tenemos nosotros porque ya podríamos recibir las cargas. Falta que nuestros vecinos terminen sus puentes y caminos, hagan sus instalaciones aduaneras y realicen la homologación de trámites porque en cada país se realizan diferentes gestiones.
Esperamos que el Corredor Bioceánico esté listo en dos años. Mientras tanto, seguiremos mejorando la infraestructura que tenemos hasta que se termine por completo.
¿Cómo evalúan desde Puerto de Antofagasta el trabajo colaborativo con las diversas instituciones y países involucrados en el proyecto?
Pensar que todo está hecho es un error, siempre puede ser más. Deberíamos relacionarnos más para mejorar nuestra vinculación y así realizar un trabajo mucho más coordinado e informado.
Las mesas de trabajo no se realizan porque sí. Por ende, si nos juntamos dos veces en el año, debemos sacar provecho e informar todo los avances y propuestas del proyecto para poder consolidar el trabajo realizado y darle continuidad.
