Este nuevo caso se suma a una serie de hechos violentos en contra de animales que han ocurrido durante los últimos meses en la ciudad.
El 31 de octubre, un triste caso de maltrato animal conmocionó a la comunidad antofagastina. Un hombre apuñaló a un perrito en el Terminal de Buses de la ciudad, generando indignación. El pequeño can, bautizado como Blanquito, fue auxiliado rápidamente por la animalista Luz Echanez, quien lo llevó a la veterinaria El Arca para ser operado de urgencia.
A pesar de su sufrimiento, Blanquito mostró una actitud cariñosa, lo que rápidamente despertó el apoyo de la comunidad. Luz Echanez ha asumido su cuidado, gestionando su tratamiento y recuperación con el apoyo de la comunidad que ha colaborado económicamente para cubrir los costos de la cirugía y medicamentos.
Sin embargo, este caso de maltrato pone en evidencia una realidad mucho más amplia: la crisis que atraviesan las organizaciones animalistas en nuestra región. Muchas de ellas, como la Fundación Rescatista Ecológica y Protectora de los Animales (F.R.E.P.A.), liderada por Jeanette Berríos, se encuentran luchando contra la escasez de recursos. “Estamos sufriendo una crisis total”, explicó Jeanette, quien destacó la falta de apoyo tanto de la comunidad como de las autoridades locales.
A esto se suma el cierre de servicios clave como las esterilizaciones y castraciones, que han sido suspendidas por el PET, lo que podría agravar la sobrepoblación de animales abandonados en las calles.
El trabajo incansable de estos grupos, que se encargan de rescatar, alimentar y cuidar a cientos de animales, está siendo socavado por la falta de recursos y el agotamiento físico y emocional de los voluntarios.
A pesar de ello, han encontrado esperanza en la solidaridad de la comunidad con campañas de recaudación como rifas y bingos que han permitido cubrir algunos de los gastos más urgentes. Sin embargo, aún falta mucho por hacer, y se necesitan más aportes para garantizar el bienestar de los animales rescatados.
“ELLOS TAMBIÉN SON UCN”: LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA QUE VELA POR LOS PELUDITOS DEL CAMPUS
En medio de esta situación crítica, también existe una agrupación animalista que ha logrado crear un espacio de solidaridad en la UCN. Se trata de “Ellos también son UCN“, una organización que desde 2014 ha trabajado en el cuidado de los perros que viven en el campus Angamos.
Esta agrupación, compuesta por estudiantes, funcionarios y voluntarios, se dedica a proporcionar atención médica, alimentación y un hogar a los 11 perros que residen en el campus.
A lo largo de los años, “Ellos también son UCN” ha ido ganando visibilidad y apoyo, especialmente a través de sus redes sociales, donde difunden el trabajo que realizan. Uno de los casos más emblemáticos ha sido el de Sushi, un perro que, debido a su avanzada edad y diversas enfermedades, ha requerido atención médica constante. En 2022, una colecta organizada en redes sociales bajo el nombre de “Sushitón” movilizó a la comunidad universitaria y recaudó fondos para cubrir los gastos médicos de Sushi, lo que no solo benefició al perro, sino que también fortaleció la visibilidad de la agrupación.
La comunidad universitaria y la Dirección General Estudiantil (DGE) han sido fundamentales en el apoyo a esta causa. Además, la universidad ha contribuido con recursos financieros y acuerdos con veterinarias para ayudar a cubrir los costos de atención médica y alimentación de los perros. Aunque la pandemia representó un reto considerable, la agrupación logró mantenerse activa gracias a las donaciones y el compromiso de los voluntarios cercanos al campus.
Recientemente, con el regreso a la presencialidad, la adaptación de los perros al flujo de estudiantes ha sido un desafío un desafío. Para facilitar este proceso, “Ellos también son UCN” contrató a un adiestrador canino para ayudar a los perros a adaptarse a la gran cantidad de estudiantes que circulan nuevamente por el campus. La comunidad universitaria ha respondido positivamente, y actualmente son 25 los voluntarios activos que se encargan de las tareas cotidianas como alimentar, llevar a los perros a sus consultas veterinarias y mantener sus espacios en buen estado.
LA IMPORTANCIA DE LA SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS
El trabajo de agrupaciones como “Ellos también son UCN” y las organizaciones locales como F.R.E.P.A. es vital para el bienestar de los animales en Antofagasta, pero se enfrentan a desafíos cada vez mayores debido a la falta de recursos y apoyo institucional.
Las historias de Blanquito y Sushi son solo algunos ejemplos de cómo, a pesar de las dificultades, la solidaridad de la comunidad puede marcar la diferencia en la vida de estos animales.
Además de las campañas de recaudación, la agrupación “Ellos también son UCN” ha creado iniciativas como el programa “Apadrina a un peludo” donde los donantes pueden contribuir mensualmente con una pequeña cuota para cubrir los gastos de alimentación y atención médica de los perros del campus.
Los padrinos reciben certificados y fotos de los animales que apoyan, lo que fortalece aún más el vínculo entre los estudiantes y los peluditos.
Es esencial que tanto la comunidad de Antofagasta como la de la Universidad Católica del Norte (UCN) sigan apoyando a estas organizaciones para garantizar el bienestar de los animales y crear un entorno más justo y solidario para los más vulnerables. La crisis es grande, pero con la unión de todos, es posible seguir luchando por los derechos y la dignidad de los animales en nuestra región.
Para aquellos que deseen colaborar, existen múltiples formas de hacerlo: desde donaciones económicas hasta aportes de insumos, o simplemente difundiendo el trabajo de estas agrupaciones en redes sociales.
La solidaridad es el primer paso para cambiar la realidad de muchos animales que esperan una segunda oportunidad.
